Estaciones de agua residuales

Según la normativa, las aguas residuales deben verterse en el medio natural a una temperatura inferior a 30°C. Para conseguirlo, el uso de juntas en intercambiadores de calor a placas es el instrumento más adecuado para conseguir ahorrar energía con la recuperación de las calorías procedentes de los efluentes.

Además, el hecho de controlar la temperatura de dichos efluentes también es imprescindible en la optimización de las distintas fases de tratamiento.  
Para finalizar, se pasa por un proceso de metanización en el que se obtiene biogás gracias a la valorización de los residuos. Añadido a ello, la degradación de los residuos precisa de una temperatura constante y controlada que se consigue mediante el uso de intercambiadores de calor.


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